sábado, 2 de marzo de 2013

La Poda de la Vid




El invierno es una de las épocas más importantes para los productores de uva debido a que es la época del año cuando se lleva a cabo el proceso de la poda de la vid.  La poda es una de las actividades de cultivo o manejo de la vid que más impactan a la calidad de la uva.  Una vid sin podar generará una cantidad de follaje muy grande que reducirá la cantidad de fruta, generará aromas verdes en la fruta y reducirá el rendimiento para años posteriores.  Por otro lado, una poda muy severa hará que el rendimiento de fruta sea muy bajo y causará que la fruta esté muy expuesta al sol.  Por otro lado, si la poda de la vid no es adecuada o incorrecta, la vid perderá la forma que se está buscando y causará que se complique su manejo durante el resto del año.

La vid es una planta perene (que no muere durante el invierno) y caducifolia (que pierde las hojas durante la época de invierno).  En el invierno, las vides pierden las hojas y entran en un periodo de dormancia (descanso) que puede durar unos tres meses.  Durante este tiempo, las vides sobreviven de las reservas de azúcares que en el verano acumularon en los troncos y raíces.  Es en este momento cuando los productores aprovechan para podar la vid y establecer una estrategia de crecimiento de la planta para la próxima temporada.  La fruta se genera durante el crecimiento del nuevo sarmiento, por lo que es necesario que las vides se cultiven en una zona con inviernos severos para provocar la caída de las hojas.




El objetivo principal de la poda de la vid es 1) Controlar el tamaño y la estructura de la vid, 2) regular la cantidad de fruta en la próxima temporada de crecimiento y 3) generar un balance adecuado entre la cantidad de fruta y la cantidad de follaje de la vid. 



El rendimiento de la vid depende entre otras cosas del varietal de uva que se cultiva y del manejo de follaje durante el verano.  Hay varietales que son muy productivos (alto rendimiento) mientras que otros varietales tienen una disposición genética a producir menos racimos por vid (bajo rendimiento).  Por supuesto, el manejo del follaje incluye el número de racimos por sarmiento así como el peso de los mismos racimos.  Se sabe que se necesitan aproximadamente 10-15 hojas maduras por racimo para que se obtenga una madurez completa.  Menos de 10 hojas harán que el racimo no llegue a madurar completamente, pero por otro lado, un exceso de hojas puede generar aromas verdes en la uva (y vino) además de problemas potenciales de enfermedades (i.e. hongos).  Unos de los factores que más influyen en el manejo del follaje, sin duda alguna, es la poda.  En general, los sarmientos viejos no son muy productivos, pero por otro lado, los sarmientos de un año que se encuentran sobre sarmientos de dos años son los más productivos.  Por lo anterior, la persona que poda tiene que ir tomando decisiones sobre el sarmiento que se eliminará y el sarmiento que se dejará como “cargador”.  Además, el sarmiento que se dejará como “cargador” tiene que estar en una buena posición para que los nuevos sarmientos que se generen de este, tengan una buena dirección y un buen espacio entre ellos para evitar congestionamiento.  En la siguiente imagen se observa un tronco de tres años que tiene un cargador de dos años y que cuenta con dos sarmientos de un año.


Los sarmientos son las ramas en donde están colocadas las hojas y los racimos de la vid.  Las hojas y los racimos del sarmiento se generan a partir de unas estructuras llamadas “yemas”.  Después de perderse las hojas durante el invierno, las yemas se observan como unas protuberancias alternas a lo largo del sarmiento.  Cada una de estas yemas tiene el potencial de generar un nuevo sarmiento en la nueva temporada de crecimiento.  Si no se elimina una gran cantidad de estas yemas, el crecimiento de nuevos sarmientos sería excesivo.  En muchas vides (i.e. Cabernet, merlot, tempranillo, etc.), los sarmientos más productivos se encuentran cercanos a la base del sarmiento (yemas 1 a 4, las más cercanas al tronco principal).  Sin embargo, en otras vides como Redglobe o Autumn Royal (uvas de mesa y muchas uvas blancas para vino) la sección más productiva del sarmiento se encuentra en las yemas 5-10. Por último, algunas vides como Thomson seedles tienen la sección más productiva del sarmiento a partir de la yema #10.  Por lo anterior, el productor de uva tiene que dar instrucciones sobre el tipo de poda que quiere que se lleve a cabo en cada uno de sus varietales.  Lo anterior tomando en cuenta la productividad deseada, el varietal, la estructura deseada, la disponibilidad de agua para el viñedo, etc.


La siguiente figura muestra una vid con una mala poda.  Esta sección de vid tiene muchos cargadores muy pegados entre si.  Además, algunos de los cargadores tienen una mala posición debido a que se encuentran por abajo del tronco principal.  







La posición de los sarmientos durante el crecimiento y la penetración de la luz a los sarmientos también juegan un papel importante en el rendimiento de fruta.  Estudios han demostrado que sarmientos que están más expuestos a la luz tienen un mayor rendimiento.  En la siguiente figura se puede observar que las yemas 4 a 10 de la uva Pinot noir en el norte de Francia son mucho más productivas que las yemas basales (en la parte baja de sarmiento) y que las yemas apicales (yemas superiores del sarmiento).  El número de racimos por sarmiento es mayor en los sarmientos que se generaron a partir de las yemas 4 al 10.  Además, los sarmientos que están más expuestos al sol tienden a ser mas productivos que aquellos que están sombreados. Los sarmientos expuestos al sol (azul claro) generaron mas racimos que los sarmientos que estaban sombreados (barras azul oscuro).

Los tipos de poda generalmente utilizados después de decidir el rendimiento y estructura de la vid son 1) pulgares cortos (2-4 yemas), 2) cañas cortas (5-8 yemas) y 3) cañas largas (>10 yemas).  La poda de pulgares en general se practica en uvas para vino tinto como Cabernet sauvignon, Syrah, tempranillo, etc.  Por otro lado, las podas de cañas largas (Guyot) son muy utilizadas en uvas blancas y algunas tintas (Pinot noir, grenache) y tienden a ser menos productivas.  El tipo de poda también está influenciado por las prácticas de culturales (y de cultivo) de la región productora así como también por el tipo de clima de la región.   En California, Baja California, Chile, por ejemplo, se utiliza mucho la estructura de la vid a uno o dos brazos con pulgares cortos (2-3 yemas generalmente).  




















Por el contrario, en muchos países europeos se utiliza mucho la poda de caña larga.  Estos tipos de poda están regidos por los varietales que se cultivan en estas áreas, la cantidad de agua disponible y por el tipo de vino que se quiere producir. 

En conclusión, el invierno es una época de mucha actividad en el viñedo.  En esta época se lleva a cabo la poda de la vid que es una de las actividades que más impacto tienen sobre el rendimiento y la calidad de la uva.  Existen diferentes tipos de poda que también tienen un impacto crítico sobre la estructura, el rendimiento y la calidad de la uva. 

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